lunes, 4 de junio de 2012

Capítulo 1


[Última actualización: 17 de mayo de 2012]

Videoarte: Generalidades

Por principio, “La prehistoria del vídeo viene configurada por las diversas tentativas realizadas a lo largo de la historia para captar la realidad (…). La Linterna Mágica, aparecida en el siglo XVII, inaugura la posibilidad (…)” (Bartolomé y Ferrés, 1991, 42), a partir de este punto del proceso de la evolución, el “vídeo como tecnología pertenece al proceso de desarrollo de los medios de creación de imagen-técnica: desde la fotografía (…), pasando por el cine (…), para llegar a la televisión y, finalmente, al vídeo y la imagen digital” (Rodríguez, 2008, 25). Es por esto que el video no se podría entender sin el cine ya que ambos son, técnicamente, una serie de imágenes que dan la sensación de movimiento, el primero a través de fotogramas en celuloide y el segundo, a través de un medio electrónico, ya sea analógico o digital. Vega Escalante (2004) plantea el siguiente cuadro a cerca de la relación cine-video: 

(…) las bellas artes y sus manifestaciones contemporáneas:

Artes del espacio
Pintura
Escultura
Arquitectura
Artes del tiempo
Literatura
Música
Artes espacio-temporales
Teatro
Danza

Y con el apoyo de nuevas técnicas tenemos:

Artes del espacio
Fotografía
Artes del tiempo
Guión cinematográfico
Artes espacio-temporales
Cine

Además, podemos señalar que, por su lenguaje y su proceso, el cine, a su vez, se convierte en la base fundamental de medios contemporáneos tales como la televisión y el video (p. 11).

Más específicamente y a partir de esta relación del video con el cine, el videoarte aparece en el momento de desarrollo del llamado cine underground o experimental, cuyo manifiesto, escrito por Jonas Mekas en 1962, habla de la necesidad de un cine de ataque a la cultura oficial y situado a sus márgenes” (Rodríguez Mattalia, 2008, 33). De este modo, Rekalde (1995) menciona que “en los años sesenta (…) al igual que otros muchos ismos de la época, el video-art nace en medio de una fiebre combativa por sacar al arte de su tradicional quehacer y función social” (p. 39) y es entonces cuando “(…) la cinta de vídeo –medio de reproductibilidad técnica– atentaba, como anunciaba ya Benjamin (…) refiriéndose al cine, contra tres pilares básicos del funcionamiento del mercado del arte: autoría, originalidad y objetualidad de las obras.” (1973 c.p. Rodríguez, 2008, 51). En este transcurso, el video “nace como medio de creación cuando una serie de artistas, vinculados a las segundas vanguardias de los años sesenta” (p. 23) emprenden la experimentación. Justamente, el videoarte nació cuando la corriente artística Fluxus:

(…) empezó a utilizar la televisión y el video en sus acciones artísticas, y sobre todo desde que Nam Jun Paik expuso sus cintas electrónicas en el café Gogo de New York en 1965 (…), [así] comienza a utilizarse y denominarse este tipo de acciones como Video-art. (Rekalde, 1995, 39).

En cuanto a la palabra “videoarte”, en la década de los ochenta se propuso “el término vídeo de creación para poder incluir otras formas como los vídeo clips” (Rodríguez, 2008, 31), lo que permitió una flexibilidad para hacer referencia a la práctica videográfica artística de diferentes formas, sin embargo aún en nuestros días, expresiones como “videoasta” (o “videasta” incluso), a pesar de ser parte del lenguaje común dentro de la práctica, aún no hacen su aparición en los diccionarios. A continuación, un acercamiento etimológico a esta modalidad de la imagen en movimiento:

(…) la palabra vídeo corresponde a la primera persona del presente de indicativo del verbo latino video, es decir, “yo veo” (…) cosa que lo diferencia del concepto de televisión que significa “visión a distancia”, denominación mucho más impersonal que habla de su vocación como medio masivo (p. 43).


Videoarte como soporte documental

La clasificación del videoarte que Zunzunegui sugiere a través del trabajo de Dominique Belloir, expone tres grupos:

·         Los “registros de acciones, donde el vídeo es utilizado para documentar performances, happenings e intervenciones efímeras en el entorno”.
·         Las “(…) investigaciones sobre el espacio-tiempo: el vídeo como medio para reflexionar sobre los parámetros de la imagen en movimiento”.
·         Y las “(…) videoinstalaciones, que relacionan estrechamente la imagen de vídeo con el espacio expositivo” (1981 c.p. Rodríguez, 2008).

Imagen 1
Pipilotti Rist, I’m not the girl who misses much
1986, video monocanal, color, sonido, 5 minutos.

Imagen 2
Bill Viola, I do not know what it is I am like
1986, video monocanal, color, sonido, 89 minutos.

Imagen 3
Nam June Paik, Global Groove
1973/2004, instalación con monitores, video monocanal, color, sonido, 30 minutos.


Un ejemplo sobre las “investigaciones sobre el espacio-tiempo” es I do not know what it is I am like de Bill Viola [ver imagen 2]. Martin (2004) describe una de las secuencias: “(…) en el ojo del animal [una lechuza] se refleja el mundo de la técnica y de los hombres. También en esta narración épica sobre la aparición y el estado del mundo el artista manipula el tiempo” (p. 92). Además, es una pieza donde predomina el paisaje como espacio.
En cuanto a las “videoinstalaciones”, se puede apreciar Global Groove de Nam June Paik [ver imagen 3]. En este trabajo “Paik alinea (…) 21 secuencias de distintos sectores culturales, de grandes civilizaciones y culturas populares (…). Al principio de la cinta (…) una voz en off comenta lo siguiente: «Este es un vistazo del nuevo mundo (…)» (Ibíd., 78) el cual, se impone en muros llenos de monitores en un cuarto oscuro que parece simular el alrededor del planeta mismo. 
Finalmente, para los “registros de acciones” se puede puntualizar I’m not the girl who misses much de Pipilotti Rist [ver imagen 1], donde “(…) la artista se contorsiona y baila (…) con los pechos al descubierto y (…) continúa actuando delante de la cámara fija, tal y como era tradicional en las videoperformances de la década de 1970” (Ibíd., 80). Así, el videoarte expone a través de su narrativa y discurso, “y al mismo tiempo como codificación de lo real” (Ledo, 1998, 36) un rasgo documental:

Su significado es evidente para todo el mundo, nos referimos a la palabra «documento», porque todos entendemos que estamos ante algo que es portador de información (…) lo consideramos convincente, porque cumple las reglas de lo que cumple un documento, de acuerdo con nuestro conocimiento previo (…) (Ibíd., 35).

Y habría que acotar que se fusiona con la posmodernidad con la que crece el videoarte, Roa (2001) expresa:

La clásica diferencia sujeto-objeto, típica de la modernidad, se esfuma: no hay ya un sujeto, el investigador, que como observador imparcial estudia su objeto, sino que (…) lo que correspondería antiguamente al objeto se vuelve activamente sobre el sujeto, lo modifica y lo cambia (p. 45).

Esto propone que el videoasta (o videasta) pierda la objetividad y, por el contrario, ofrezca una construcción perceptual. Acerca de esto, Zapett (2005) puntualiza que “las obras que constituyen el videoarte se conciben en términos de su recepción fragmentada” (p. 4) y que el videoespectador “se enfrenta a transformaciones perceptivas en relación con la realidad y el sitio donde se postula la verdad” (Ibíd., 6).
Pero no sólo queda relegado a esta parte de reconocimiento de acciones conceptuales, Sylvia Martin (2006) nos habla de las posibilidades de la expresión videográfica artística que se vincula a un “enfoque documental” (p. 24), como ella lo menciona:

·         “Este enfoque se caracteriza por un estilo documental cercano a la realidad, aunque al mismo tiempo contiene  medios de expresión videográficos” (Ibíd., 24).
·         En relación con el cine, “El formato documental se basa en una tradición marcada por el cine experimental, por estudios socio-históricos del cine (…). Con el estilo documental los artistas permanecen cercanos a los sucesos a tiempo real: comentan un pedazo de la realidad aislado (…)” (Ibíd., 24).
          Los artistas vinculados al videoarte “transmiten con sus «videos documentales» imágenes individuales del mundo contorneadas; consiguen unir lo lejano y lo cercano y convierten lo desconocido y lo personal en categorías centrales de su trabajo” (Ibíd., 25).

Por otro lado, si tomamos en cuenta lo que Guevara (2004) afirma, que “el artista contemporáneo es cada vez menos un productor de objetos (…) y es en mayor medida un sujeto que interviene (…) el espacio social”, podríamos acentuar una posibilidad documental propia del videoarte, sin embargo, “los videoastas producen combinaciones que obligan a replantear el análisis y considerar los lenguajes híbridos” (Zapett, 2005, 8) [ver imagen 5 y 7].


El caso de México y la Ciudad de México

Se puede afirmar que los discursos estéticos videográficos en nuestro país comenzaron con Pola Weiss (nacida en 1947 en la Ciudad de México), “pionera del videoarte mexicano que inició su exploración artística en la década de 1970” (Zappett, 2005, 8) y abrió brecha para futuras artistas como Sarah Minter (nacida en Puebla en 1953) y Ximena Cuevas (nacida en el Distrito Federal en 1963).
Weiss trabajó a partir de su empeño por indagar la parte irreconocible del video-parlante, “entendió que el uso de la televisión era muy restringido, que no había sido reconocido (sic) la entraña estética, artística, creativa de la televisión” (Aguilar, R.; Zapett, A., 2005 [video]), se autodefinió oportunamente: “antes que nada soy teleasta, la televisión, el videoarte es para mí, mi otra voz, mi otra mirada, mi otro yo” (Aguilar, R.; Zapett, A., 2005 [video]). En 1977 creó “arTV”, productora que agregó fundamentos artísticos al video para engendrar “programas televisuales”, como ella llamaba a sus trabajos y precisamente en este año se destaca su primera obra distintiva: Flor Cósmica.
El artista plástico José Luis Cuevas describe como “laboratorio de alquimista” (Aguilar y Zapett, 2005 [video]) el estudio de Pola, idea que por su connotación abstracta en este contexto, nos refiere a su trabajo más representativo, Mi Co-Ra-Zón, de 1986. Se trata de una obra videográfica que documenta a través de una percepción artística-surrealista un viaje con la “puerta de cristal” –así se refería ella a la televisión– donde retrata el violento terremoto de 1985 que afectó a la Ciudad de México y lo mezcla con sensaciones personales. Entre imágenes periodísticas y tomas llenas de técnicas alucinantes, narra un discurso mágico que hoy nos remite al trágico suceso pero que también nos habla de un momento en la historia donde, además de la catástrofe natural, se halla una postura íntima y estética.
Para Sarah Minter “es muy importante ver como la cámara sí incide en la realidad y potencia las acciones. Ser y estar en la Ciudad de México implica vivenciarla de forma subjetiva” (Zapett, 2005, 10). Lo refleja en sus trabajos que a diferencia de otros artistas, Minter conserva en gran medida un modo cinematográfico arraigado, incluso Nadie es inocente, realizado entre 1985 y 1986, es una obra videográfica que se encuentra entre el cine de ficción y el documental; Mex metr, de 1988, es un video experimental de doce minutos que nos transporta al cine surrealista, se trata de un viaje extraordinario que desemboca en los andenes del metro de la Ciudad de México, siempre lleno de personajes que modifican la realidad de la composición urbana.
Ximena Cuevas, una creadora más reciente “Es una de las principales videoastas mexicanas” (Zapett, 2005, 10), “sus propuestas tienen como eje los límites de la realidad y la ficción” (p. 11). Cama (1998), por citar alguno de sus trabajos, es un video de apenas poco más de dos minutos, emula el color del cianotipo fotográfico y contrapone la visión conservadora de una cama con imágenes empalmadas que sugieren pornografía y efectos de posproducción que ondulan el elemento central de este discurso videográfico.
A manera de retrospectiva, “hasta inicios de la década de los setenta, el tema del video resultaba para nosotros bastante exótico” (Fernández et al., 1985, 28), para los ochenta se decía que “en las sociedades informatizadas del mañana serán minoría aquellos que prefieran un texto en papel periódico o una imagen cinematográfica en celuloide” (p. 5). Por la razón que sea, ese futuro es presente para nosotros, nos han saturado las nuevas tecnologías y su conceptualización como parte de nuestra vida y por supuesto, también como parte de la expresión artística, Adriana Zapett (2005) señala un punto importante que funciona en la práctica videográfica artística nacional (y bien podría saltar a otros contextos): “El mayor impacto que hoy se aprecia es en la digitalización del videoarte y en la separación entre las iniciativas independientes y las realizaciones apoyadas institucional o corporativamente” (p. 8). Ayala Blanco (2011) también puntualiza, en este sentido, la digitalización en el cine documental, ampliamente ligado al videoarte a través del lenguaje pero sobre todo, por compartir el medio tecnológico del video (y no del celuloide): “(…) las imágenes grabadas con cámara digital de alta definición que, a semejanza del cine normal, corre a 24 cuadros por segundo” (p. 288).
Imagen 4 y 5
Pola Weiss, Mi Co-Ra-Zón
1986, video monocanal, color, sonido, 10 minutos 40 segundos.

Imagen 6
Sarah Minter, Nadie es inocente
1984, video monocanal, color, sonido, 62 minutos.

Imagen 8
Pola Weiss, arTV (emblema)
1977, máscara de video, color, 4 x 3 pulgadas.

Imagen 7
Sarah Minter, Mex Metr
1988, video monocanal, color, sonido, 9 minutos 41 segundos.

Imagen 9
Ximena Cuevas, Bed
1998, video monocanal, color, sonido, 2 minutos 6 segundos.



1.2 Indie rock: Generalidades

De manera oficial, la tendencia independiente ya establecida y como la asumen algunas agrupaciones de rock en la actualidad, surgió de lo que alguna vez se llamó rock alternativo, y se llamó así porque ofrecía una opción diferente a la de la industria comercial masiva, esto debido más por una evolución musical casi inevitable que por la voluntad de los gremios del pop a estar dispuestos a empezar una carrera que no dependiera de una gran empresa. Sin embargo, la cualidad de independiente o indie ha estado desde hace muchas décadas, incluso desde los pioneros del blues y quizá más atrás. Lo que ahora se cree que es relativamente reciente es una conceptualización casi filosófica, pero para explorar lo que significa el indie rock sería apropiado iniciar con una pequeña retrospectiva.

En la década de los años 50 del siglo pasado, en Estados Unidos se originó lo que se conoce como rock and roll, un ritmo que combinó el exótico e irreverente sonido del blues con intenciones puramente comerciales, esta fórmula tuvo un gran éxito en todo el mundo, sin embargo para los años 60 en el Reino Unido (que era un público potencialmente importante) esta música ya estaba muy desgastada, en más de diez años prácticamente con lo mismo era necesario proponer un planteamiento diferente. En 1965 se desarrolló el Rock de las raíces del Blues, pero esta vez, dejando atrás la superficialidad, o al menos esa fue una de las condiciones de los que minaron ese campo en ese momento. Agrupaciones como The who iniciaron una vanguardia llena de actuaciones que no sólo contenían música, igual se aventuraban con ideas extravagantes en sus letras y creaban actuaciones llenas de energía donde incluso destruían sus propios instrumentos. Otros afamados como The beatles y The rolling stones no tardaron en tomar una actitud más rock que rock and roll. Estas agrupaciones tenías un común denominador: iniciaron de manera independiente, es decir, como podían buscaban lugares para poder desarrollarse, escudriñaban la manera y después de un tiempo conseguían un contrato. En los años 70 incluso Andy Warhol, el icónico artista pop, decidió producir a The velvet underground, una agrupación independiente hasta entonces. The police, otra agrupación de la época, en un intento desesperado por no fracasar se auto-financiaron una gira para darse a conocer. Ya para los años 80, ser independiente se estaba llevando a un plano seriamente competitivo pero sobre todo, como una forma real de desarrollarse y dejar de lado las empresas para forjar un camino propio, en especial el grupo Black flag empezaba a cosechar en E.U.A. algunos frutos, Michael Azerrad (2008) dice al respecto: “[…] debió abrirse paso peleando. Ellos armaron juntos esta ruta clandestina del rock ‘indie’ […]” y otras agrupaciones como Mudhoney, Sonic youth y Pixies, fincaban poco a poco lo que al parecer, reclamaba el mundo del pop. Michael Stipe, frontman de R.E.M., narra su experiencia:

Había un circuito de clubes, pizzerías, bares gay y lugares pequeños en todo el país que nos abrían sus puertas. Tenían malos sistemas de audio y dejaban tocar a estas bandas. (Murphy, 2007)

David Friche, editor de la revista Rolling Stone hace la observación de la relación entre el rock alternativo y el indie rock:

Era un mundo independiente que ahora se llama “rock alternativo”. En ese momento se lo llamaba “rock universitario” porque sólo se lo oía en la radio en estaciones universitarias. (Ibíd.)

El desarrollo aún no estaba en las grandes cadenas de los massmedia pero no tardaría mucho en suceder, aunque los productos altamente comerciales y diseñados seguían dominando, un público cada vez menos indiferente fortalecía al circuito. Para principios de los años 90, en E.U.A. los grupos R.E.M. y Nirvana, y en Inglaterra grupos como Oasis ya habían conquistado el mercado comercial con sus producciones discográficas independientes y lograban vender millones de discos. Stephen Street, productor del grupo inglés Blur dice al respecto:

De pronto, entendí que toda la música alternativa en la que habíamos trabajado y creíamos que era un mercado menor, se había convertido en el mercado principal, en lo que la gente quería escuchar y comprar. (Ibíd.)

Y entonces ¿qué era lo que ahora hacía diferente a un indie si se abogaba por una independencia a lo comercial? A principios de este siglo, se abrieron otras puertas y nació una nueva camada de agrupaciones que redimensionaron el indie rock gracias a su particular punto de vista que aprovechó la tecnología: el internet y las redes sociales.
Agrupaciones que surgieron con fuerza a inicio del nuevo siglo, como The Libertines, Artic Monkeys y Franz Ferdinand adoptaron un nuevo sentido de la independencia. Alex Kapranos, frontman de esta última, asegura que “las discográficas independientes dejan que las bandas sean tan raras y extrañas como lo son naturalmente” (Barfield, 2007) pero para darle el nuevo sentido al concepto del indie rock Javier Blánquez y Juan Manuel Freire (2004) hacen una firme crítica asegurando que a su juicio está –o debería estar- regido por el siguiente pensamiento: “[…] El indie es un estado mental, no un sonido particular o una actitud concreta” (p. 12), así, se puede entender por su posición inconformista, “El indie nace […] como una opción: una música que se puede elegir en lugar de la oficial, predominante y, generalmente, aunque no siempre, regida por unas leyes de mercado que contravienen las funciones y la necesidad del arte […] ”. (Ibíd., 16).


1.2.1 La tendencia visual del indie rock en México

Parece que de un tiempo para acá (verdaderamente poco) el indie rock en México ha tomado un rumbo relativamente atrevido e innovador, y habría que tomarse con cautela esto último por dos razones: atrevido porque las nuevas agrupaciones han estado experimentando como nunca y parece ser que los frutos están rindiendo, esto no es para nada nuevo e incluso el término “experimental” se relaciona con las primeras agrupaciones que estaban insatisfechas con el desarrollo convencional, mientras los hippies y las grandes compañías comerciales seguían modelos conservadores, Pink floyd a finales de los años 60 se esforzaban por lograr sonidos y estructuras musicales de vanguardia, tan solo por mencionar un ejemplo, sin embargo, en nuestro país esto no ha sido una constante, aunque podríamos destacar otros puntos a favor como el discurso político y la incorporación folklórica (tampoco nuevo) como parte de la identidad; e innovador porque gracias a agrupaciones experimentales del país (y no por ello podríamos decir que ha sido un circuito o una influencia directa entre las agrupaciones) pero sobre todo al flujo de cultura a través de internet más que nada, ahora los músicos, artistas o simplemente entusiastas de este estilo (no es un género musical) están mucho más ilustrados de historia y algo importante, en cuanto a conceptos, de modo que ahora es más cotidiano que las agrupaciones establezcan líneas de creatividad más delimitadas, esto favorece de primera impresión su desarrollo y la productividad en general, sin que se ponga de manifiesto que sea lo mejor o más adecuado.

A continuación se presenta una muestra del trabajo visual de una decena de agrupaciones que actualmente podrían representar el indie rock en México.


10 y 11. Descartes a Kant. Al fondo una fotografía de la agrupación con su peculiar forma de salir vestidos a los escenarios y al frente la portada de su producción Pepper dolls, de 2007.

12 y 13. Juan Son. Al frente un cartel promocional de la gira del disco Mermaid sashimi, de 2009, que aparece al fondo en un detalle.

14 y 15. Los Amparito. Al fondo una fotografía de una presentación, ambientada con elementos folclóricos y al frente uno de sus logotipos.

16 y 17. Bam Bam. Al frente una peculiar fotografía de la agrupación y al fondo el detalle de un cartel promocional donde se aprecia parte de una caricatura que forma parte de su identidad visual.

18 y 19. Carla Morrison. Al fondo la cantante durante una presentación de su disco Mientras tu dormías, de 2010, parte del arte de esta producción se puede apreciar en el detalle del cartel promocional que aparece al frente.



 
20 y 21. Suave as Hell. Al fondo una fotografía de la agrupación y a frente la portada de su álbum Well, well, Mr. whale, de 2008, con el que ganaron reconocimiento por la singularidad del diseño en el empaque.

22 y 23. Movus. Al frente el anverso se su disco homónimo de 2007, del que se desprende el tema oficial del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, al fondo una fotografía de la agrupación.

24 y 25. Vicente Gayo. Al fondo el detalle de un cartel donde aparecen los miembros “alimentando” un gallo de papel que también figura al frente en el arte de su disco homónimo de 2009, como parte de su identidad visual.

26 y 27. The Plastics Revolution. Al fondo una fotografía de la agrupación y a frente la portada de su producción homónima.

28 y 29. The Polar Dream. Al fondo una fotografía de los miembros y al frente el diseño de su disco homónimo de 2006.


1.2.2 Indie rock en la Ciudad de México. El caso de diez agrupaciones: ¿cómo construyen su identidad visual?

Repasado una muestra de información visual del indie rock en México, ahora es necesario hacer un ejemplo más, pero esta vez de los elementos de comunicación visual de agrupaciones que, aunque no sean originarias, desarrollen parte de su trabajo en este lugar. Los puntos importantes se centran en los siguientes elementos:
Soportes gráficos. Impresos o para la web, como flayers, arte en empaques de discos de audio, videos DVD, o discos de vinilo, souvenirs, carteles y playeras.
Diseño específico para la web. Identidad visual en redes sociales, dominio propio y publicidad.
Vestuario. Imagen de los miembros durante sus presentaciones en vivo.

Para la exploración a través de una entrevista a diez agrupaciones, se han seleccionado, de acuerdo a su ubicación y su cualidad representativa por su trabajo, a las siguientes:
Bam Bam, Descartes a Kant, Los Esquizitos, Furland, Jessy Bulbo, Los Magnificos, Nos Llamamos, The Plastics Revolution, Red Bourning Mustangs, Vicente Gayo.
            Los datos arrojados fueron los siguientes. La comunicación visual tienen un rol significativo, algunas agrupaciones como Bam Bam no pueden concebir su música sin su identidad visual, incluso uno de sus miembros, que funge como el diseñador oficial, se ha dado a la tarea de crear un fanzine para una de sus producciones, lo que sugiere un fuerte apego al diseño aunado al desarrollo musical, por lo que consideran de vital importancia la comunicación visual.
            En cuanto a la prioridad que destinan al diseño se encuentra bastante subjetivo el resultado ya que, casi todas lo consideraron como un todo el concepto de su agrupación, es decir, cada elemento (visual o sonoro) es parte de todo, sin embargo se logró apreciar que el diseño es una parte fundamental. La mayoría iniciaron su carrera de la mano con el diseño, y las menos lo incorporaron inmediatamente apoyándose de gente especializada en distintas áreas de las artes visuales y el diseño, en el caso de la agrupación Nos Llamamos, un amigo realizó dibujos que más tarde funcionaron como el arte de su primera grabación, este trabajo marcó una pauta para los trabajos sucesores de la agrupación.
            En el caso de las líneas de diseño temporales no existe precisamente una intención de delimitarla por completo entre cada producción o determinada época, sin embargo quedó claro que para cada trabajo de diseño, en la medida de lo posible, se esfuerzan por establecer una identidad visual que los refleje pero siempre apoyándose de sus emblemas, como logotipos, colores y estilos, y en algunos casos, como el de Descartes a Kant, siguiendo una línea de diseño en sus vestuarios que utilizan durante sus presentaciones en vivo. La periodicidad con la que lo modifican es variable y esto depende de la disponibilidad de un diseñador o artista visual para desarrollar material impreso o para la web.
            Absolutamente todas las agrupaciones entrevistadas cuentan con los siguientes elementos: soportes gráficos impresos o para la web como flayers, arte en empaques de discos de audio, souvenirs, carteles y playeras, la minoría aplica esto en videos DVD, o discos de vinilo (por su elevado costo de producción y su poco impacto dentro del circuito independiente); todos declararon que el diseño específico para la web como identidad visual en redes sociales es usado por su fácil acceso y característico flujo, por otro lado el dominio propio y publicidad en la web parecen no formar parte de sus intereses ya que en Internet se encuentran muchas formas de hacerlo de forma gratuita, a través de la red social Band Camp y la tienda virtual de iTunes, donde los pequeños sellos discográficos pueden ofrecer sus producciones y por supuesto, publicitarse vendiendo sus producciones. El vestuario como imagen de los miembros durante sus presentaciones en vivo no es precisamente una prioridad aunque, habría que aclarar, lo procuran por un aspecto deseado de manera casi particular y que responde a las tendencias de la moda. Jessy Bulbo y Descartes a Kant sí lo diseñan e incluso, lo cambian para renovar su identidad visual en sus conciertos en vivo.
            Disponen de todos estos elementos porque asumen que son necesarios y porque quieren tener una identidad visual para posicionarse y difundir su música todo el tiempo como sea posible. El lugar donde más los explotan es a través de Internet y, en menor medida, durante las presentaciones en vivo.
            Como se puede apreciar, los elementos de la identidad visual de cada agrupación que se identificaron forman parte de su comunicación, esta no solamente es sonora y en concreto podría resultar fundamental para tener mayor fuerza de presencia, siempre ligado a su desarrollo musical pero aprovechando el diseño como una herramienta que suma puntos incluso más fuertes que su música, como en el caso de la agrupación Suave as Hell, que como ya se mencionó, fueron acreedores de un premio por el diseño de un empaque y no por su producción sonora, esto sucedió en la entrega de los premios Indie-o Awards de 2009, bajo la categoría Arte/empaque del año.


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Fuentes de investigación 
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Whately, F. (Director y productor). (2007). Art rock: White light, white heat [Episodio de una serie de televisión]. En Seven ages of rock. Bristol, Inglaterra: BBC/VH1 Classic co-production.

Esquema de trabajo modificado

Anteproyecto de Investigación

Título
ECOS URBANOS A TRAVÉS DEL VIDEOARTE:
Tres propuestas a partir de un análisis semiótico del indie rock

Orientación
COMUNICACIÓN VISUAL Y DISEÑO


Capítulo 1
1.1 Videoarte: Generalidades
1.1.1 Videoarte como soporte documental
1.1.2 El caso de México y la Ciudad de México
1.2 Indie rock: Generalidades
1.2.1 La tendencia visual del indie rock en México
1.2.2 Indie rock en la Ciudad de México. El caso de diez agrupaciones: ¿cómo construyen su identidad visual?

Capítulo 2
2.1 Semiótica en torno a lo visual: Generalidades
2.1.1 Teoría de Algirdas J. Greimas para analizar la comunicación visual
2.1.2 El signo en la comunicación visual y su relación pragmática con el receptor
2.2 Narrativa audiovisual: Generalidades
2.2.1 Narrativa audiovisual aplicable al videoarte como soporte documental
2.2.2 El proceso narrativo audiovisual para la creación práctica y la carpeta de producción

Capítulo 3
3.1 Los elementos visuales del indie rock en la ciudad de México, el caso de diez agrupaciones representativas: Introducción al análisis semiótico
3.1.1 Signos visuales y su relación pragmática con cincuenta receptores: Desarrollo del análisis
3.1.1.1 Soportes gráficos impresos y digitales
3.1.1.2 Presentaciones en vivo: el escenario y su contexto
3.2 Proceso creativo de la obra plástica: El videoarte como soporte documental del análisis
3.2.1 Pre-producción y carpeta de producción
3.2.2 Producción y grabación en video HD
3.2.3 Pos-producción de las piezas videográficas
3.2.3.1 “Ecos urbanos: Signo”
3.2.3.2 “Ecos urbanos: Reconocimiento”
3.2.3.3 “Ecos urbanos: Concepto”
3.2.4 Booklet de presentación

Conclusiones
Notas
Fuentes de consulta
Índice de imágenes
Glosario
Anexos